miércoles, 3 de octubre de 2007

¿El derecho a fumar?

Por Ana Gabriela Cajetillas
Recientemente se votaron en la ALDF las reformas a la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores, las cuales incluyen la prohibición del consumo de tabaco en lugares cerrados, establecimientos como bares y restaurantes así como al patrocinio de compañías tabacaleras a eventos culturales y deportivos.
La controversia surgida tiene distintas aristas, que si los intereses de las compañías tabacaleras, que si la afectación económica a los establecimientos, que si el derecho a fumar, o a respirar aire limpio. Lo cierto es que se han tomado medidas en el ámbito legislativo respecto al consumo del tabaco ya que se presume que éste se ha convertido en un grave problema de salud pública, lo cual representa un gasto para el erario. Desde esta perspectiva, las medidas tomadas parecen ser perfectamente lógicas, sin embargo vale la pena preguntarse qué otros problemas de salud pública encuentran su razón de ser en la conducta adictiva o autodestructiva de los ciudadanos.
Nuestro país ha alcanzado un lugar importante en el número de habitantes con sobrepeso, lo cual genera problemas de salud tales como hipertensión, obesidad mórbida, diabetes, enfermedades coronarias, entre muchas otras. Me pregunto si llegará el día en que nuestros legisladores considerarán prudente la prohibición de la comida chatarra, la comida rápida o las golosinas, o entrará una ley de Protección a la Salud de Quienes Comen Sanamente.
Me parece que la controversia encuentra su principal razón en la incoherencia de las circunstancias en las cuales se ha generado esta ley, me refiero al hecho de que en México el tabaco como el alcohol son drogas legales que además le generan al erario millones de pesos en razón de impuestos. Convendría la suspicacia por la razón social del repudio a los fumadores (que ha alcanzado a las discusiones en las curules), y la pasividad con la que se manejan los problemas relacionados con la otra droga legal: el alcohol. El alcoholismo no es únicamente un problema de salud pública, sino también de seguridad tanto para quienes lo consumen como para quienes no lo consumen. Accidentes automovilísticos, desintegración y violencia intrafamiliar, problemas laborales y psicológicos son solo algunos de los inconvenientes derivados del consumo de alcohol, sin embargo no se han visto por ningún lugar indicios de propuestas para la defensa de los No Alcohólicos, probablemente por que este mal se ha visto matizado por el hecho de que es una enfermedad, y la sociedad muestra cierta indulgencia al respecto, o bastante indulgencia, puesto que en los bares y restaurantes no he visto nunca una división virtual o física que separe "Areas de beber" y "Areas de NO beber".
Y aunque habría que ver con buenos ojos la iniciativa de nuestros gobernantes para procurar la salud de los no fumadores en lugares públicos, podríamos también tomar estas nuevas reformas como una muy eficiente manera de curar cargos de conciencia.
Fuentes consultadas para esta nota:

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